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El coro de gemidos se le atascó en la garganta, mientras la lengua del joven le entraba y salía y recorría sus labios, y no hacía ascos a la matita de bello que tenía la madura. Durante un par de fines de semana Raquel estuvo saliendo sola conmigo y seguimos con estos pequeños juegos, pero sucedió algo que yo esperaba. Y al final me puse a su lado y sin discutir mas con él le agarré la polla, quería seguir escuchando todo lo que me decía de mi novia.

Abrió la puerta una bella señora fetichista de unos 45 años, pero con muy buenas curvas, vestida con un corset de cuero negro y semi-desnuda, me invitó a pasar y no me salía ni la voz del cuerpo, que culo tenía tan increible y cómo podía estar tan nervioso con aquella situación. O que la espían, o se la cascan pensando en ella. Desde luego que no iba a pasar desapercibida.

Al decir ella eso, marqué el paso, hasta que comencé a sentir el delicioso cosquilleo previo a los espasmos, y me corrí en su interior con un fuerte grito al que se unió el de mi hermana.

Les voy a contar una historia erótica de una de una sesión sexual sadomasoquista que tuve con mi novia. Hacía tiempo que estaba aburrida de Juan, mi pareja. Mediante su lectura podemos explorar fantasías sexuales que nunca podríamos llegar a experimentar en la vida real, por lo que es una opción muy plausible para conocernos un poco mejor. En este nuevo relato erotico voy a contarles como convencía a un amigo para coger a mi esposa. Sorprendido, miré por la ventana al interior del dormitorio, y allí, iluminado por la potente luz de la luna llena que entraba por la ventana, observé al hombre, dentro del dormitorio, cerrando sin hacer ruido la puerta.